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3 Recetas que marcaron la historia de la evolución de la coctelería a nivel mundial

El archiconocido Mojito es posiblemente uno de las más famosas bebidas para “empezar la noche venga vamos palla” y cóctel playero por excelencia. Pero, ¿de dónde viene el mojito? ¿quién lo inventó?

El mojito, según los historiadores, tiene su origen en el siglo XVI entre olas, piratas y abordajes de barcos. En esos tiempos, el escorbuto era una dolencia habitual de los del parche en el ojo.

Para combatirlo bebían zumo de lima, pero como eran machotes de pelo en pecho, necesitaban darle un poco de chispa a la cosa, así que lo mezclaban con un ron blanco llamado “tafia”, de tan malísima calidad como el que te pueden dar en cualquier after cutre. Después le añadían un poco de azúcar para matar el asqueroso sabor, y hojas de menta para facilitar la digestión.

Pero los eventos de aquellos años están ahogados entre las olas, y las historias de los trovadores y cuentacuentos del siglo XXI bullen de partidarios y detractores. Se dice que Ernest Hemingway popularizó el mojito gracias a la frase célebre que escribió en la puerta del servicio del bar La Bodeguita de en Medio, que rezaba así:

«Mi Mojito en la Bodeguita… mi Daiquirí en el Floridita»

Aunque la mayoría de la gente dice que esta historia es falsa. Muchos otros le otorgan la brutal expansión que ha tenido por el mundo a James Bond. Sí, sí: al
famoso agente británico 007, que en la película Muere otro día, se lo ofrece a la bellísima Halle Berry.
Sea esto cierto o no, lo que sí que es verdad verdadera es que, si se hace bien, abriendo los aromas y sabores con el mortero y otros utensilios de coctelería, estará increíblemente delicioso.

Receta para hacer un Mojito auténtico:
12-20 hojas de hierbabuena
1 lima y otra lima más para decoración
50ml de Ron blanco tipo Bacardi (aprox. 2 vasos de chupito)
Soda (sustituible por 7up o Sprite, aunque sería un sacrilegio total)
2 cucharaditas de azúcar blanco o moreno claro (todo sobre los diferentes tipos de azúcar)
Mucho hielo picado (y para mí, aquí está la clave)

Old Fashioned, el padre de la coctelería.
Si preguntamos en la calle cuál es el cóctel más emblemático es muy probable que la gente nos conteste: mojito, margarita, daiquirí, piña colada… e incluso calimocho (si preguntamos a milenials). Pero si esta pregunta se realiza a los entendidos en coctelería la respuesta suele ser el Old Fashioned.

El Old Fashioned es considerado el padre de los cócteles. Su nombre deja claro que es un cóctel de toda la vida (“old fashioned” se puede traducir como “a la antigua usanza” o “pasado de moda”). El término en español suena un poco rancio, pero se trata de un cóctel clásico que representa el equilibrio que se busca en la buena coctelería. Tiene dulce (lleva un terrón de azúcar), amargo (por la angostura bitters) y la mezcla debe permitir apreciar en toda su pureza los aromas del espirituoso (bourbon o whisky, aunque también puede hacerse con ron, tequila, brandy…). No en vano es el triunfador como cóctel más vendido en el ranking de Drinks International realizado según una encuesta a los 50 mejores bares del mundo de la lista ‘World’s 50 Best Bars’. Los amantes de la coctelería evalúan las virtudes de un local probando su Old Fashioned.

Vamos con la receta clásica del Old Fashioned que en principio es de bourbon o whisky de centeno, pero que también admite otros destilados como el ron o el brandy:

60 ml de bourbon o whisky de centeno.
1 terrón o una cucharada sopera al ras de azúcar.
3 Dashes de amargo (bitters) de angostura.
15 ml de agua fría o soda.
1 twist de naranja.

El Old Fashioned es un trago corto que se sirve en un vaso bajo que lleva su mismo nombre. En primer lugar echamos un terrón o una cucharada sopera al ras de azúcar en el vaso. Añadimos dos o tres chorritos de angostura y agua muy fría (o soda). Majamos todo con un muddler o una cucharilla hasta que se disuelva y forme un jarabe de color pardo. Posteriormente añadimos 2 o 3 piedras grandes de hielo. Echamos y removemos el destilado en varias etapas para que se vaya mezclando correctamente. Añadimos un trozo de cáscara de naranja que retorcemos ligeramente para extraerle los aromas esenciales (twist).
Origen e historia del Old Fashioned.

La historia del Old Fashioned se remonta a la propia creación del término “cocktail”, que fue definido en la revista «The Balance and Columbia Repository» en New York en el 1806. Se describía un cóctel como una combinación de agua, azúcar, bebida amarga y licor. El Old Fashioned cumple exactamente con esta definición y se considera como el primer cóctel de la historia.

Se atribuye su creación al coronel James E. Pepper que lo popularizó al llevarlo al bar del hotel Waldorf-Astoria de New York, aunque su origen fue el club de caballeros Pendennis Club en Louisville Kentucky, al que pertenecía el coronel. De hecho es el cóctel oficial de Louisville, una ciudad que es famosa por el bourbon. El mismo coronel James E. Pepper era propietario de una destilería de bourbon en esta ciudad.
El origen del Old Fashioned es Estados Unidos y es allí donde se puede encontrar infinidad de variaciones de este combinado. Algunas combinaciones son una maravilla conseguidas con whiskeys muy cuidados de centeno, bourbon o brandy. Pero también encontramos mucho Old Fashioned que camufla la baja calidad del destilado con todo tipo de frutas. Una práctica heredada de la época de la Ley Seca. A consecuencia de esta dudosa costumbre ha surgido un movimiento entre los bartenders que defiende la versión clásica: “sin frutas”.

Negroni (El último gran Clásico de la historia):
Negroni, uno de los clásicos en la coctelería. Esta bebida toma su nombre del conde Camillo Negroni, y es creada en algún momento entre 1919 y 1921, que solía beber en el Bar Casoni (más tarde llamado Bar Giacosa) en la calle Tornabuoni de Florencia, Italia.

El conde florentino, solía pedir un “americano” en sus habituales visitas a dicho bar, que era un cóctel elaborado con Vermouth Rosso y Campari. El camarero de este bar, Fosco Scarselli, tenía tanta confianza con el conde, que experimento con añadir ginebra al aperitivo favorito de su distinguido cliente.

La combinación se convirtió en la bebida habitual del Conde y pronto otros clientes del bar comenzaron a pedir “la bebida que toma el Conde Negroni” y la bebida se hizo conocida simplemente como ‘Negroni’.

Podemos contar que está elaborado con dos productos muy característicos de Italia, como son el Vermouth, creado por Antonio Benedetto Carpano en el año 1786 en la ciudad de Turín, y el Bitter Campari creado por Gaspare Campari en el año 1860 en el Café Campari de Milán.

Ingredientes para el Negroni
30 cc Gin
30 cc Campari
30 cc Vermouth Rosso
Perfume de Naranja

Antonio Muñoz
Mixólogo Perrier
Consultor de Bares
+56976072356
#elartedelamezcla
@fullbartender

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