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20 de mayo: Día Mundial de las Abejas

Se les conoce como trabajadoras y dedicadas, amigas de las flores y productoras del néctar que endulza nuestros cafés cada mañana. Sobra decir sobre cómo las abejas ayudan al medio ambiente y mejoran nuestras vidas.

En diciembre de 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 20 de mayo Día Mundial de las Abejas para llamar la atención sobre la importancia de preservar las abejas y otros polinizadores. La fecha coincide con el nacimiento de Anton Janša, un apicultor esloveno del siglo XVIII, pionero de la apicultura moderna. Mayo es también una época en la que las flores comienzan a brotar en el hemisferio norte, mientras que la cosecha de miel se lleva a cabo en el otoño del hemisferio sur.

Aprende más sobre las abejas y la apicultura y ayúdanos a correr la voz sobre la importancia de esta criaturas y otros polinizadores.

¿Sabías que…?

Las abejas son los únicos insectos en el mundo que producen alimento para el consumo humano.

Las abejas polinizan hasta 170 .000 especies de plantas.

Para producir 1 kg de miel, una abeja debe visitar 4 millones de flores y volar 4 veces la circunferencia de la Tierra.

La reina en la colmena es la única que pone huevos, alrededor de 1.500 por día. Las abejas obreras son todas hembras.

La gran mayoría de las especies polinizadoras son silvestres, incluidas más de 20.000 especies de abejas.

Se estima que entre US$ 235 y US$ 577 mil millones de producción anual de alimentos a nivel mundial depende de la ayuda de los polinizadores.

Una abeja melífera puede volar hasta unos 25 kilómetros por hora.

Las abejas melíferas son las únicas especies de abejas que mueren después de una picadura.

Ayudantes invisibles

Los beneficios de la apicultura no son solo económicos y no se limitan a los apicultores. Las abejas polinizan los vegetales en parcelas cercanas a sus colmenas, lo que contribuye a mejorar la biodiversidad. Los polinizadores como pájaros, mariposas y murciélagos transportan el polen de flor en flor para fertilizar las plantas. Este proceso permite la germinación de semillas y el crecimiento de frutos, fundamental para una dieta saludable.

Según la FAO, el 75 por ciento de los cultivos alimentarios a nivel global dependen, al menos en parte, de la polinización por insectos y otros animales. Por ello, se considera a las abejas ‘ayudantes invisibles’ de los agricultores de todo el mundo. Los productos agrícolas que requieren polinización, como el café, el chocolate, las almendras y el cacao, son también una importante fuente de empleo e ingresos para los agricultores, en especial para las fincas pequeñas y familiares. Un tercio de los alimentos producidos en el mundo, lo que equivale a uno de cada tres bocados, depende de la polinización.

Guardianas del ecosistema

Como hemos visto, las abejas son guardianas de la biodiversidad y de los ecosistemas. Su presencia o ausencia y cantidad pueden indicar el estado del medio ambiente, por lo que son capaces de alertar a las comunidades sobre posibles amenazas o cambios en el entorno.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Las poblaciones de abejas y otros polinizadores han disminuido significativamente, y algunas abejas y mariposas están bajo amenaza. Algunas de las razones son las plagas, el uso de pesticidas y prácticas agrícolas no sostenibles, la contaminación y la pérdida de hábitat, daños que en gran parte pueden atribuirse a la actividad humana. Hace poco, la Unión Europea prohibió el uso de pesticidas dañinos para las abejas como medida para proteger a las abejas y otros insectos vitales para la producción de cultivos.

De las 100 especies de cultivos que proporcionan el 90% de los alimentos del mundo, más de 70 son polinizados por las abejas.Pero la supervivencia y el desarrollo de las abejas también se ven amenazados por el cambio climático. En algunos lugares, las temperaturas extremas, las inundaciones, las sequías y otros fenómenos climáticos han matado a miles de abejas. En toda Europa, las poblaciones de abejas y las reservas de miel han venido disminuyendo drásticamente desde 2015, en algunas zonas hasta en un 30 por ciento anual.

Asegurar el futuro

Hay mucho que podemos hacer para proteger a las abejas y otros polinizadores, como comprometernos con prácticas agrícolas más sostenibles, tomar en cuenta los conocimientos indígenas y locales y evitar el uso de pesticidas, son acciones clave para salvaguardar estas especies. Las plantas amigables con las abejas, como el mango, lavanda, tomillo y hierba de agua, también pueden contribuir a su proliferación. Cada uno de nosotros puede elegir productos orgánicos locales cuando sea posible y ayudar a sensibilizar a las personas sobre la importancia de las abejas para nuestros ecosistemas. Estas acciones no solo ayudarán a proteger el medio ambiente y asegurar el futuro de estos insectos laboriosos, sino también garantizar la variedad de los alimentos en nuestras mesas.

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