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Opiniones Patrimonio

Tierra del Fuego y patrimonio enapino

Columna de Opinión de Pía Acevedo Méndez, investigadora del Instituto de Estudios Patrimoniales.

Actualmente la provincia de Tierra del Fuego, región de Magallanes, posee catorce Monumentos Nacionales, trece de ellos bajo la categoría de Monumentos Históricos y uno de Zona Típica. Lo interesante de esto es que todos esos monumentos remiten a un pasado industrial, representando los ciclos económicos que han determinado el devenir de éste espacio insular desde fines del siglo XIX: oro, ganadería y petróleo. Si bien algunos de estos monumentos se encuentran en una situación de abandono y carecen de planes de gestión por parte de las autoridades pertinentes y la comunidad como es el caso de la Draga Aurífera de Russfin, el cementerio de Onaisín y el Cementerio de San Sebastián, otros han sido objeto de interesantes acciones en pos de su resguardo, pero, sobre todo, de su puesta en valor patrimonial.

Tal es el caso de lo que sucede con el pasado petrolero de esta zona del país. Hacia 1976 se reconoció como Monumento Histórico del pozo Nº 1 de Springhill, lugar en el que halló petróleo el año 1945 y que motivó el despliegue de esta industria, la creación de ENAP (1950) y la construcción de los cinco campamentos petroleros más australes del mundo. Tras ello pasaron varias décadas para que el pasado petrolero magallánico fuera valorado. Así, el año 2008 el ex campamento Cerro Sombrero obtuvo el premio como Obra Bicentenario, engrosando una lista de 18 obras más reconocidas como tal del período 1910-1960. Seis años más tarde, el 2014, gracias a la acción de investigadores, el municipio de Primavera y la Empresa Nacional del Petróleo se declaró como Monumento Histórico y Zona Típica a Cerro Sombrero siendo, para el caso de ésta última categoría, la tercera en su tipo en toda la región de Magallanes.

Sin embargo, tal como se señaló anteriormente, en los últimos años han habido acciones tendientes a poner en valor la trayectoria petrolera, propiciando que otros y otras conozcan, por un lado, el significado e impacto de ésta “hazaña industrial” y, por otro, las experiencias de los sujetos que la hicieron posible. Asimismo, esto ha permitido generar un grado de apropiación por parte de la comunidad para con estos Monumentos, fenómeno fundamental para la sostenibilidad de los mismos. Con todo, estas acciones de resguardo y valorización de los vestigios materiales y las experiencias de los sujetos petroleros se enmarca en la tipología de patrimonio industrial difundida con mayor fuerza a partir de la publicación de la “carta de patrimonio industrial Niznhy Tagil” (2003) de TICCIH e ICOMOS en la que se define este tipo de patrimonio como una tipología integral, en la que los legados materiales –objetos, edificios, maquinara y cualquier tipo de infraestructura- e inmateriales-experiencias sociales y culturales- de la industria serían relevados, suponiendo como premisa fundamental que el vestigio industrial “posee parte del registro de vida de mujeres y hombres corrientes y como tal posee un sentido de identidad”.

Así, en el marco de esta tipología, desde el 2014 se han concretado investigaciones e iniciativas que han abordado el patrimonio enapino, destacándose el protagonismo de los sujetos petroleros en las mismas. Entre éstas emergen dos exposiciones temporales desarrolladas en Santiago y Punta Arenas, respectivamente, denominadas “Enapinos. Los campamentos petroleros del Fin del mundo” (2016) montada en las dependencias del Museo Histórico Nacional y “Arquitectura y Sociedad petrolera. Los campamentos Enapinos del Fin del Mundo” (2017) expuesta en el Museo Regional de Magallanes ubicado en Punta Arenas.

En el marco de la celebración del patrimonio a nivel nacional y que este año tiene como lema “haciendo historia”, el patrimonio industrial enapino tiene un gran protagonismo en la agenda patrimonial de la región de Magallanes. En este sentido, a la apertura para todo el público del edificio central de la ENAP, se le suman las dos exposiciones nombradas anteriormente que estarán disponibles este 2018 en otros espacios de la región; la primera en el Museo Regional de Magallanes y la segunda en las dependencias del Pozo Nº 1 de Springhill en la isla de Tierra del Fuego, gracias a la gestión del Municipio de Primavera. Ambos ejercicios museográficos dan cuenta de la valiosa oportunidad que se presenta cuando las exposiciones son diseñadas para ser itinerantes y dicha premisa se cumple. Por otra parte, se realizarán visitas guiadas por el Pozo Nº 1, así como también se abrirán al público los Monumentos Históricos de Cerro Sombrero que contarán con imágenes sobre su trayectoria y se realizarán recorridos guiados por el campamento. Con todo, este tipo de iniciativas permitirán que todo aquél que quiera conocer el pasado petrolero de la región de Magallanes pueda hacerlo desde diferentes perspectivas y a través de diversos dispositivos.

De lo anterior cabe destacar que esto no sería posible sin el esfuerzo colectivo y el ejercicio de puesta en valor conjunto realizado por el Municipio de Primavera, la Empresa Nacional del Petróleo, el Museo Regional de Magallanes, el Museo Histórico Nacional, el Instituto de Estudios Patrimoniales y la comunidad petrolera, situación que deja de manifiesto lo fundamental que resulta que la gestión patrimonial involucre a todos los actores, tanto de la sociedad civil como del Estado, vinculados a un bien patrimonial o a una experiencia o práctica reconocida como tal.

Finalmente, en este fin de semana en que el país celebra su patrimonio, se lo apropia y lo valora, Magallanes y Tierra del Fuego “hacen historia” poniendo en valor el legado petrolero profundamente arraigado en el imaginario magallánico, así como también las experiencias de los sujetos que fueron parte de esta “hazaña industrial” en el fin del mundo.

 

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