La Cleta

Los calambres, problema que preocupa a los ciclistas, ¿cómo evitarlos?

Ahora bien, la incógnita de cómo actuar ante esta complicación siempre surge previo a la participación en alguna competición, carrera o paseo; problema que más inquieta a todos aquellos que son propensos y que basarán su estrategia a la constante rehidratación además de un abundante consumo de plátanos (como si esta fuera una cura milagrosa que te prevendrá de dicha complicación).

Al final, después de mucho reflexionar, notará que son muchas las causas de los calambres (un tema que después de un frío análisis se convierte en algo complicado y difícil de asimilar a genéricas respuestas), aunque al final la suma de factores aunado a la perdida de electrólitos crean la fórmula perfecta que te harán sentir esas contracciones involuntarias, dolorosas e incomodas.

Así, tal vez algunas de las causas que forma el coctel perfecto que son la causa de los calambres se vinculan a:

La deshidratación provocada por una sudoración excesiva o a la mala planificación para la correcta reposición de líquidos (previo, durante y después de una intensa prueba o entrenamiento); aunado a un mal programa nutrimental (también previo, durante y posterior a un entrenamiento o prueba); otro factor vinculado a los calambres pueden ser el estar atrancado (con un abuso de desarrollo y con baja cadencia), o también el alcanzar un ritmo mucho más elevado para lo que te has entrenado (sobrepasando en muchos periodos y en largo tiempo tu umbral anaeróbico).

Además de realizar medidas que son inapropiadas al montar en bicicleta; estar expuesto a medicamentos o haber participado en algún tipo de tratamiento recientemente; hacer uso de cremas calentadores durante días que no era propio su uso; y por último el exceso de estrés y la falta del descaso adecuado previos a una marcha o competición.

La deshidratación, una de las principales causas que pueden producir calambres

Con lo cual, analizando cada una de las posibles causas de los calambres, la deshidratación con la respectiva pérdida de electrólitos encabezan las teorías con relación al que surjan los calambres, todo relacionado a la pérdida de sales y minerales que se llegan a producir por la intensa sudoración. Y es que hay que recordar que al perder electrólitos (tales como potasio, sodio y calcio) puede generar cierta alteración con relación a la transmisión nerviosa.

En particular, este tipo de calambres se ven más vinculados para los que practican o participan en pruebas de larga duración, donde la resistencia física y las condiciones ambientales suelen subir drásticamente. Además, si tú eres de los que prefieren consumir cafeína (en gran variedad de productos que te brindan un impulso) como un pequeño estimulante de seguro te verás acorralado por esta problemática (recordando que la cafeína es diurética y estimula al riñón).

Mala planificación nutrimental

Con relación a una mala planificación nutrimental, si bien es cierto que hay veces abusamos en prestar gran interés en la ingesta de carbohidratos para el apropiado rendimiento en la bicicleta, suele salirse del radar el consumo de alimentos ricos en minerales y vitaminas (tales como las frutas y verduras). Además ante la búsqueda de almacenamiento de grandes cantidades de glucógeno también es necesario el considerar un mayor consumo de productos ricos en potación, al igual de disponer de una vasta ingesta de agua (par de elementos que son de suma importancia para ayudar con el mejor almacenamiento del glucógeno en músculos).

Desarrollo excesivo y falta de cadencia también puede producir calambres

Si bien puedes llegar a una prueba o marcha con un desarrollo de entrenamiento aceptable, si no has alcanzado una buena cadencia puedes enfrentarte a la complicación de los calambres. Y es que si tienes un desarrollo superior a lo recomendado (o atrancado) y no has refinado el entrenamiento, las fibras blancas (de naturaleza anaeróbica) que se ven vinculadas a la cadencia no tendrán la adecuada concentración de ácido láctico y no generan el debido consumo de glucógeno para los músculos (que debe ser superior a lo habitual para evitar los calambres).

Un ritmo de pedaleo superior a tu punto establecido puede generar calambres

Con respecto al montar a un ritmo superior a lo entrenado, significa que aunque hayas tenido una gran planificación de entrenamiento no se traduce a que puedas pedalear a cualquier ritmo. Aquí es adecuado el identifica cual sería tu lugar dentro del pelotón, ya que si no identificar con sinceridad cuál es tu posición, al final de cuenta tanto tus piernas así como la carretera te ubicarán en el correcto sitio.

Recordando que si das mucho más de lo que tienes, en resumidas cuentas te verá forzado a superar tu desarrollo y por lógica sobrepasarás tu umbral anaeróbico en repetidas ocasiones; como resultado, te sobrecargarás de ácido láctico en los músculos y caerás en la complicación de los calambres.

Fuente: Merkabici.es

 

Recuerda que este artículo tiene como base los consejos de Chema Arguedas y su sitio web Planifica tus Pedaladas.

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