Opiniones

¡Cuidemos y apoyemos a quienes crían!, por Francisca Puga

“Quizás las políticas públicas no consideran programas locales para apoyar a los adultos a cargo de la crianza porque, si los tuvieran, tendrían que hacerse cargo de otros temas que generan discusión, como jornadas laborales, permisos maternales y paternales, entre otros”.

El Estado nos habla permanentemente de los derechos de los niños, se presentan leyes para su protección, un defensor, se condena el bullying y el maltrato en su discurso, una y otra vez, recalca que son el futuro de Chile; todo muy bien. Sin embargo, falta algo primordial, que es obviado permanentemente: el apoyo a quienes están día a día con ellos, sus cuidadores principales, los adultos responsables de su crianza. Fundamental, salvo que el Estado se quiera hacer cargo de la crianza de todos los niños, niñas y adolescentes.

Las mesas, planes y políticas de infancia deberían ser igual de importantes que las de apoyo a la crianza. ¡No solo a las familias, a la crianza! A todos quienes cumplen ese rol trascendental. Propongo que los gobiernos locales, que están en una posición privilegiada para lograrlo, implementen estas políticas comenzando con un diagnóstico sobre lo que ya se hace en su región o territorio para apoyar a los padres, madres y cuidadores (incluyendo a educadores). Identificar qué existe como oferta universal (para todos); qué existe como oferta indicada (para la población con más riesgo de presentar dificultades en el proceso de crianza); y qué existe como oferta especializada (para aquellos que presentan problemas más graves, como son las vulneraciones de derechos, los trastornos emocionales, sociales y conductuales, el consumo problemático de sustancias, entre otros).

Luego de esa evaluación inicial, podrán identificar dónde están sus vacíos: qué familias y qué cuidadores se les quedan fuera en los planes de apoyo. Porque sin una oferta eficiente y articulada en protección universal, indicada y especializada, no funciona ninguno. De esta forma, pasarán con claridad a la siguiente etapa, que consiste en identificar los programas y estrategias efectivas para cumplir con el propósito propuesto.

Programas y estrategias con evidencia de su efectividad hay, pero para que se puedan hacer de manera sostenida en el tiempo, requieren coordinación, requieren un plan minucioso que identifique para qué y quiénes se desea implementar, quién las va a ofrecer, dónde, con qué financiamiento. En este sentido, un PLAN LOCAL DE APOYO PARA LA CRIANZA puede ayudar a una inversión más costo-efectiva, en que la oferta sea planificada, eficiente y llegue a las familias que se necesita, con lo que se necesita entregar, para alcanzar lo que se necesita lograr. En general, la existente oferta local no consigue esto porque es desarticulada, malgastando los escasos recursos disponibles.

Invertir en apoyo para la crianza es rentable. Y los resultados de esta inversión, en términos de ahorro en prestación de servicios, se los lleva salud, educación, justicia, seguridad, los programas de adicciones, de protección infantil, entre muchos otros. Quizás porque los beneficios son para todos, es que entre todos “se tiran la pelota” y nadie se hace responsable de tomar el liderazgo y articular una oferta efectiva para apoyar a quienes crían, especialmente a nivel local.

Quizás porque es menos mediático hablar de padres, madres, cuidadores y educadores, que de niños, niñas y adolescentes. Quizás porque al abrir la puerta a este tema país –sí, tema país– salgan problemáticas de las que es difícil hacerse cargo. Porque si pensamos en apoyar a quienes crían, entonces tendremos que revisar jornadas laborales, permisos maternales y paternales, transporte, horarios de los servicios de salud, sueldos, guarderías, equidad de género y muchos otros temas que generan tanta discusión.

Ahora, si no lo hacemos, porque es complejo, nos farrearemos una tremenda oportunidad de “armar equipo” con y entre quienes cuidan y crían a los niños, niñas y adolescentes, y de lograr un impacto positivo significativo no sólo en el bienestar de ellos, sino también en el de quienes están a su cargo. Sin duda, el trabajo sería arduo, a largo plazo, pero muy rentable y sólido. Como país necesitamos seguir avanzando para cambiar tantas prácticas y políticas que influyen negativamente en la crianza de nuestros niños.

Francisca Puga T.
Directora ejecutiva Triple P Latinoamérica. Psicóloga, Universidad Católica de Chile.
Magister en Psicología Social Comunitaria del London School of Economics. francisca@triplep.net.

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