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Opiniones

Araucanía, tierra de Terrorismo Electoral

Por Rafael Ferrada Henríquez, Abogado, Colaborador Instituto Igualdad

Cuando hablamos de terrorismo se nos viene a la cabeza de inmediato diversas escenas: el reciente atentado explosivo en Manchester, el coche bomba que atacó Ankara, Turquía, que cobró la muerte de 37 personas, o la triste jornada del 13 de noviembre de 2015 en Francia el cual arrojo la matanza de 137 personas en El Bataclán. Así vamos sumando hechos terribles en diversas partes del planeta que han causado el terror en la ciudadanía.

El terrorismo es una forma de violencia política, que crea un temor en la población de ser eventuales víctimas de delitos de la misma especie. El miedo es la base conceptual del mismo, un concepto psicológico, miedo que busca esparcir inseguridad y constante incertidumbre en la población. En pocas palabras, el terrorismo en un laboratorio del miedo, efecto que quiere provocar el terrorismo para conseguir sus objetivos políticos, desestabilizar el sistema, romper el orden constitucional, el Estado de Derecho o conseguir el poder. Este terror puede provenir de organizaciones de personas o del mismo Estado.

Cuando analizamos los casos de terrorismo citados en otras partes del mundo, junto con la definición del mismo, nos parece desproporcionado hablar de terrorismo en la Araucanía. Lamentablemente, la región aparece cada 4 años con motivos electorales presentada como una zona donde el terrorismo y el Estado de derecho estaría descontrolado, cuestión que se aleja de la realidad. En la región los vecinos viven una vida normal, se transportan, trabajan, estudian, practican deportes, etc. Si hubiese terrorismo en realidad habría un temor e inseguridad que no permitiría un normal funcionamiento de la vida de la comunidad.

Pero, ¿en realidad existe terrorismo en la región?

Si analizamos los últimos casos sucedidos en la zona, se supone que el terrorismo existiría por el ataque incendiario a diversos camiones forestales. Esto dista de ser terrorismo, ya que este fenómeno lesiona o amenaza directamente la vida o la integridad física de las personas. Pero ¿Qué sucede cuando los atentados se realizan sobre la propiedad? Los organismos internacionales han cuestionado la existencia de terrorismo en delitos contra la propiedad, como son los incendios o el daño de algún bien. Por lo cual, de acuerdo a esto, la quema de camiones no significaría terrorismo.

Es distinto el caso Luchsinger. El homicidio del matrimonio fue un delito de los más graves ocurridos, el cual merece un rechazo transversal, pero distinto es dilucidar si este delito fue terrorista. Este crimen tiene en la actualidad un condenado. En el juicio oral que duró casi un mes, se demostró la responsabilidad de Celestino Córdova por el delito de incendio con homicidio. En la sentencia, el tribunal desestimó que dicho delito haya sido terrorista, por cuanto no se pudo demostrar que el mismo haya sido cometido con finalidad de causar temor en la población para arrancar decisiones de la autoridad.

Lo que complica es que se ha confundido la gravedad de un delito, con la calificación de terrorismo. Aún no se establecen las razones ni las motivaciones que habría tenido el condenado para ejecutar el crimen, por lo cual no se puede determinar que el mismo haya sido por motivos políticos.

Es claro que el terrorismo no existe en La Araucanía. El único terrorismo es el que se comienza a sembrar cada cuatro años con el objeto de conseguir votos a costa del sufrimiento de familias que se les crea el temor de ser eventuales víctimas de un delito de similar especie. Esto es en realidad terrorismo, terrorismo electoral, que no se hace cargo del tema de fondo, que son las grandes desigualdades, la pobreza, que es la gran violencia que sufre la región.

Rafael Ferrada Henríquez, Abogado, Colaborador Instituto Igualdad

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