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Cultura y Espectáculos

Acusan a municipalidad de Providencia de botar libros de sus Bibliotecas

Una nueva polémica sacude a la Municipalidad de Providencia, y otra vez en el ámbito cultura.

A la suspensión de “Maquiavelo Encadenado”, obra de Alberto Mayol y Miguel Farías sobre el caso Penta, que no pudo realizarse en el Teatro Oriente por “problemas logísticos”; a la cancelación de la Feria Infantil y Juvenil del Libro de Providencia, que se realizaba por 30 años en la comuna, ahora se suma una fuerte controversia centrada en lo referido al fomento lector.

Y de fomento nada, considerando que unos 200 libros habrían sido botados a contenedores de reciclaje por instrucción municipal, textos que provenían de uno de los dos puntos de préstamos de libros en Providencia, específicamente el de Chile España, conocidos como “Cafés al Aire Libro”, y que fueron cerrados hace dos meses, también por instrucción municipal.

 

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Y respecto de los mismos cafés literarios, parte del sistema de Bibliotecas Públicas de la comuna, en el mes de enero, el semanario Cambio 21 informaba que la municipalidad decidía cortar las suscripciones de diversos medios  que se encontraban a disposición de vecinos en bibliotecas y centros literarios, exceptuando El Mercurio, La Tercera, Las Ultimas Noticias, La Cuarta y la revista Qué Pasa. “Es decir, se quedó exclusivamente con diarios y una revista que pertenecen al duopolio de la prensa chilena y que orientan a sus lectores con las ideas básicas de la derecha”, según relataba el medio.

En esta ocasión y según información difundida en El Mostrador, vecinos de Providencia detectaron al menos unos doscientos libros lanzados a los contenedores de reciclaje. Daniela Herrera, vecina de Providencia, fue quien encontró los libros y publicó las fotos en su página de Facebook.

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En respuesta, la Municipalidad emitió una aclaración pública -por vía Twitter-, acusando que la información era  falsa y asegurando que “Libros en buen estado se llevaron a la sede central y otros, con hongos y sin catalogar, a reciclaje”. En la aclaración, el community manager insistió que era un error decir que todos los libros fueron botados a la basura, pues solo habían botado los que por su estado “no consideraban aptos para los vecinos”.

 

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