Opiniones

¿QUÉ ES LA OCLOCRACIA?

Por Facundo Morales Quiroga (Un ciudadano de a pie)

Los griegos fueron los inventores de la democracia, como así también de la filosofía, la geometría, la matemática y en fin, de las instituciones que hasta hoy funcionan en el mundo occidental. El Mundo Antiguo, particularmente Grecia y Roma, son los elementos basales de nuestra cultura, y todo lo que allí sucedió, configuró un patrón que se reitera hasta nuestros días. Respecto al poder y particularmente a la forma de conducir el Estado, los griegos tuvieron todas las formas de gobierno. La monarquía (el gobierno de un solo hombre), la tiranía (un gobierno de facto instalado por la fuerza), la dictadura ( régimen legal encargado por lo regular a un militar para el resguardo de la polis mientras dure la amenaza), la gerontocracia ( el gobierno de los ancianos), la plutocracia (el gobierno de los ricos), la oligarquía (el gobierno de unos pocos) y la democracia (el gobierno del pueblo).

Sin embargo, de acuerdo a lo que nos refiere el historiador Polibio (Megalópolis, Grecia, 200 a.C.-118 a.C.), también experimentaron la degradación de la democracia, en un régimen político que él denominó la “oclocracia” (el gobierno de la muchedumbre), lo que traducido a lenguaje contemporáneo, sería algo así como el gobierno de la gente de la calle, o sea, un régimen en el cual se constata el debilitamiento del liderazgo político, teniendo estos que recoger las sugerencias del populacho para mantenerse en el poder.

Estoy seguro que al lector lo anterior le suena conocido, toda vez que, por lo menos en la experiencia latinoamericana, estamos viviendo la presencia de aquellos que escucharon la “voz del pueblo”, la cual vociferó y vocifera: “educación gratuita”, “educación para todos y de calidad”, “transporte público moderno”, “no más AFPs”, “40 horas laborales”, “más impuestos para los ricos”, “pensiones dignas”, etcétera, etcétera. Escribo esto luego de enterarme que la Presidente de Chile, habló en cadena nacional indicando, entre otras cosas, aumento en las pensiones para los jubilados, lo cual, de acuerdo a lo que señaló, se verificará el 2018, cuando ella esté en su casa.

Me asiste la certeza absoluta, que en el tiempo que viene, escucharemos más consignas tomadas de la calle que planes racionales con mirada estratégica. Tal vez, el último dentro de la centro izquierda que intentó perfilar un programa ajustado a expectativas plausibles fue el ex Presidente Lagos, sin embargo, como el mismo lo señaló, no fue capaz de llegar con su mensaje a sus apóstoles, razón por la cual, luego de la “ultima cena” del Partido Socialista, lo negaron y está próximo a ser “crucificado”, mas, como los políticos son inmortales, resucitará este domingo de cenizas de la mano de algún “progresista, quedando para siempre a la derecha de Dios Padre.

Lagos tal vez fue como Pericles, representante del siglo de oro de Atenas, y así como este refaccionó el puerto del Pireo, el ex Presidente, tuvo la visión preclara de generar infraestructura vial para que la nueva clase media desplazara fluidamente por el país en sus automóviles japoneses, pero claro, si lo hubiese hecho con dinero del Estado, no se hubiese podido porque sencillamente no alcanzaba. Hubo de recurrir entonces al crédito internacional y a la concesión de los privados, cosa que a todas luces no gusta a las nuevas generaciones del progresismo popular, los cuales imaginan que el billete cae del cielo y que la verdad está nuevamente en la calle.

La memoria social es corta, nada de extraño que repitamos la experiencia de los últimos cuatro años con el “oclócrata de turno”. Si es así, que Dios nos pille confesados al final de la cuaresma.

Amén.

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