Cultura y Espectáculos

Aznavour: Sí, el show puede y debe continuar

Por cuarta vez, en esta ocasión en el Teatro Caupolicán, el gigante de la canción francesa aunque de origen armenio, Charles Aznavour, se presentó en Chile.

Bastó que pisara el escenario para que comenzara la ovación. Puede que el público que concurrió no le pidiera perfección, pero claramente Aznavour sigue siendo el ídolo de siempre. Y a los 92 años.

En 1 hora 40 minutos, interpretó sus canciones más conocidas, tanto en francés como español y demostró que se puede seguir cantando en la cuarta edad. Tal vez no hace los 200 conciertos que realizaba al año, pero solo se ha limitado a bajar el intenso ritmo de su trabajo.

“El embajador de la canción francesa” deambuló por 23 canciones excepcionales, hilvanadas perfectamente una tras otra, sin descanso, salvo los breves momentos en que se dirigió al público -prefiriendo el francés-, como prólogo de alguna de sus canciones. La Bohemia, Venecia sin ti, Ayer cuando era joven, fueron algunos de los grandes éxitos que arrancaron el delirio de sus fanáticos.

Cantó junto a una de sus coristas -su nieta- y en todo momento el público le mostró un gran cariño. De negro pero con suspensores rojos. De negro, pero canoso. Con tres pantallas, para recordar seguramente ciertas letras que en castellano puede que el también actor francés pudiera olvidar.

Aznavour demostró que el show puede y debe continuar. Demostró que la canción francesa sigue viva, y demostró, finalmente, que se puede tener cancha a los 92 años, subir a un escenario, cantar 23 éxitos y recibir el aplauso de tus fans con toda la calma y elegancia del mundo.

 

 

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