Opiniones

Sobre esto de hacer música…

Viendo un canal de noticias, me encuentro con un espacio en que, con la presencia de una pequeña banda que suena bien, se trata de demostrar que cualquiera puede hacer música. Sí, efectivamente cualquiera puede hacer música si por ello entendemos tocar instrumentos, cantar, etc. De hecho es muy bonito ver a una familia, un grupo de amigos que lo hace: la música nos conecta con otros rincones de nosotros mismos y con otras vibraciones de las que no siempre tenemos plena conciencia y eso muchas veces nos priva de momentos que si bien pueden ser de carácter colectivo, también son muy individuales, muy propios porque apenas empieza a sonar, la música se transforma en recuerdos, paisajes, personas, etapas de la vida, sentimientos que solo nosotros conocemos, de manera que aunque se haga en grupo, inevitablemente acaba siendo un encuentro con nuestra esencia. De ahí que algunas músicas nos gusten y otras, definitivamente no, aunque eso también puede ser circunstancial y dependerá del estado anímico y la predisposición que él se desprenda: aquello que hoy no queremos escuchar, en un tiempo más puede resultar hasta placentero y vice versa.

Los aficionados y los profesionales casi siempre empezamos haciendo música de esa manera, explorando, aprendiendo, participando con otros y así, casi sin darnos mucha cuenta, de repente nos vemos dedicándole a la música mucho tiempo, en algunos casos el resto de la vida.

El punto es que las palabras crean realidades y si yo digo “cualquiera puede hacer música”, estoy haciendo una afirmación que tiene matices importantes, por lo que creérsela de buenas a primeras es un poco arriesgado ya que, por una parte, mueve a engaño a quien piensa que es un asunto fácil y, por otra, desperfila seriamente nuestra profesión, que para ser ejercida responsablemente exige muchos años de estudio. Tantos como los que necesita alguien para ser médico con especialidad incluida y si ese médico no puede ni debe parar nunca de estudiar, nosotros tampoco. Creer que la música es “algo que cualquiera puede hacer”, lleva a la gente a ese eterno error de creer que esto no es un trabajo y entonces empiezan las preguntas desubicadas y se consolida la idea de que los músicos tenemos que tocar en una reunión familiar, en una despedida de soltero o donde se nos pida porque esta no es una profesión y cuando explicamos que sí lo es, como cualquier otra, hay que escuchar argumentos como “no, pero es que es distinto, porque esto es arte”, lo que viene a significar que quien dice eso, definitivamente no entiende –o no quiere entender- que el arte también es una profesión. Total, “es algo que cualquiera puede hacer”.

¿Qué pasaría si tú dijeras, y encima públicamente, que “cualquiera puede hacer un implante dental” o que “cualquiera puede hacer los planos de una torre de oficinas” o “cualquiera puede pilotear un avión de pasajeros”? Te harían pedazos con argumentos de diferente peso y calibre porque claro, son profesiones cuyos resultados se visibilizan en gráficos, estadísticas y hechos concretos, mientras la música es un intangible y eso contribuye a que tantas personas no puedan ver en ella una actividad que sirva para otra cosa que para pasar el rato, que puede serlo por supuesto, pero no hay que dejar de tener presente la existencia de dos instancias distintas como son lo lúdico y lo profesional. Entonces si los medios de comunicación entienden por música solo lo comercial, lo fácil y lo que “cualquiera puede hacer” e ignoran olímpicamente la otra faceta, es decir, la que de verdad tiene que ver con el arte, están deformando conceptos y contribuyendo a minusvalorar precisamente aquello que “no cualquiera puede hacer”.

Los parámetros de calidad y nivel técnico existen y no es lo mismo un comic, por buenos que sean los dibujos, que una pintura de Buonarroti por citar solo un ejemplo. Ambos tienen valor, sin duda, pero en contextos diferentes. Y en música, hay arte tanto en una obra de Debussy como en un tema de Eric Clapton, pero cuidado, que ni lo de Debussy ni lo de Clapton lo puede hacer cualquiera. Es importante no confundir y no inducir a los demás a confundir las muchas dimensiones de una forma de expresión y comunicación que nos acompaña toda la vida y que no porque esté ahí, a un clic de distancia, pasa a ser algo que “cualquiera puede hacer”, pues hay otro factor que tiene un nombre muy claro y contundente y quien no cuente con él, puede intentarlo por supuesto, pero nunca hará música.

Ese factor se llama talento y tampoco lo tiene cualquiera.

FUNDACIÓN CARLOS LEDERMANN PARA LAS ARTES MUSICALES

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