Gastronomía

Gastronomía y Arte

Por El Cagliostro.-

A finales de los años 60, Chile era un país infinitamente pobre, como todos los países latinoamericanos. Santiago parecía más bien una aldea rodeada de poblaciones callampas, llamadas de esta forma por su rápido crecimiento. A la capital llegaban jóvenes y familias buscando el paraíso perdido, la esperanza de una vida con mayor dignidad, la tierra prometida. Las callampas crecían notoriamente.

En ese entonces eran mis primeros años en la Universidad, florecían los años 70 y pronto mi carrera sería cercenada, igual que nuestra patria.

Luego del término de una clase con el profesor Luco, (El loco Luco para los alumnos) llegamos a los prados de nuestra Escuela, porque había un espectáculo de danza de una chica que removía el ambiente artístico de ese tiempo por lo audaz de sus propuestas. Su nombre era Vicky Larraín, su trabajo era dentro de unos sacos de arpillera, y sus movimientos coreográficos tenían que ver con la vida. Representaba cada una de nuestras vidas de los cientos de jóvenes que mirábamos el espectáculo, expresaba la pasión ,los sueños, las esperanzas, las ternuras.

Al término de su trabajo recién nos enterábamos que era una chica, apasionada, valiente, contestataria y hermosa. No habría de olvidar ese episodio de mi vida.

Fue por esto que no vacile a la invitación, que me realizo mi bailarina a ver una de las obras presentadas por Santiago Off llamada JAULA UNO, AVE DOS (LA MUJER GALLINA) por la compañía de Vicky Larraín, presentado en el teatro el Zócalo de la Universidad de las Américas. Desde cuyas escuelas también nació el primer Oscar para Chile (Memorias de un Oso)

El trabajo de Larraín junto a sus dos actrices es conmovedor. Es ver pasar la historia reciente de Chile a través de las noticias de unos años atrás cuando una mujer fue encerrada durante 20 años en un gallinero, para evitar la vergüenza a su familia por tener capacidades diferentes.

Toda la emoción estaba reflejada en mis ojos, en mis recuerdos y en mis propias vivencias. Pensar diferente fue el argumento para que cientos de chilenos vivieran una guerra extraña. Déjeme decirle que para que exista una guerra se necesitan a lo menos dos frentes y con recursos parecidos cada uno. Si los recursos no son similares, no es un guerra, es una carnicería.

Vicky sigue siendo la misma chica Hermosa, pero con más experiencia y eso se notó en la puesta en escena de su trabajo artístico.

Al terminar la función, era de noche y la luna alumbraba un país envuelto en llamas. No pude dejar de preguntarme ¿a quién le servirá esto?. Estoy seguro que habrá alguien que se verá beneficiado con tanta desgracia.

Para complementar nuestro estado de ánimo necesitabamos una comida de esas características. Nos fuimos THE RAJ, un Restaurante Indio con toda la complejidad de sabores de aquellos lugares exóticos. Por nuestra falta de conocimientos (que nos es pecado alguno) en estas cocinas pedimos un mix de sabores para dos, gloriosos las combinaciones en el cordero, pollo, camarones, pescados de sabores, crocancias, texturas. Había muchos clientes hindús, eso ya era un buen indicio del lugar.

La mezcla de sabores nos llevó a compartir un par de cervezas ámbares nacionales y un par de copas de Carmenere del Valle de Colchagua. Si quiere ir, no se arrepentirá (Av. Manuel Montt 1855 Providencia. Tel: 22 7160077)

Terminada la velada, salimos a caminar por un Santiago tranquilo, con sus millones de locos de vacaciones. La ciudad da espacio para descubrir la arquitectura del barrio. Nos sentimos dos almas buenas de paso por la urbe, con las manos y el corazón limpio, como la gran mayoría de los chilenos. Los otros, los oscuros, los vencidos por la codicia, por el poder, son los menos.

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