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Opiniones

¿Qué pasa en Chile?

La Fiscalía Nacional Económica no investigaría la colusión de los pañales, ya que estarían en el plazo de prescripción, la Asexma le regala una muñeca inflable al ministro de Economía, a Pablo Longueira le quitan el arresto domiciliario por el caso SQM y a Natalia Compagnon la autorizan a pasar Navidad fiera del país.

Es muy válido preguntarse ¿dónde quedó la promesa de campaña de más igualdad, más equidad, más justicia social?

Dijo la entonces candidata Michelle Bachelet en el mentado programa de Gobierno y en sus “50 primeras medidas” que: “El día que volví a Chile prometí que el primer objetivo para el proyecto de la Nueva Mayoría sería enfrentar la desigualdad”, quedémonos con eso, para no entrar en las odiosas reformas, en la constante improvisación, en la retroexcavadora, en los patines de Eyzaguirre, en el financiamiento de la campaña, en el nepotismo, en un mediocre parlamento, y en un largo etcétera.

Pero, hay que preguntarse ¿qué pasa en este país?, donde en la presente semana navideña hemos constatado hechos como la “colusión de los pañales” en la cual las empresas CMPC y Kimberly Clark, jugaron con la caca de las guaguas y le robaron por años el dinero a sus padres, seguimos con Pablo Longueira, formalizado por el caso SQM donde le anulan el arresto domiciliario nocturno para sustituirlo por firma quincenal y arraigo, al ministro de Economía la Asexma le regala una muñeca inflable y candidatos incluidos -Insulza y Guillier- celebran y luego se arrepienten y terminamos (esperemos que haya terminado por lo menos por esta semana) con Natalia Compagnon, a la cual se le levanta el arraigo nacional y es autorizada a viajar a EE.UU a pasar la Navidad, a pesar de que está citada para ser formalizada nuevamente, ahora por el presunto delito de estafa contra el empresario Gonzalo Vial, el próximo 6 de enero, así todo, si se va, ojalá que no vuelva.

Volvamos al citado programa de Gobierno, que dice en otras de sus partes: “Son 50 medidas urgentes, que serán puestas en marcha durante los primeros 100 días de Gobierno y que buscan enfrentar la desigualdad, para que todos empecemos a acceder a una mayor calidad de vida. Estas medidas también representan el primer paso de un proyecto más amplio, que es capaz de construir con entusiasmo y responsabilidad un país más diverso, más participativo, más democrático. Un país mejor. Un país con una educación pública de calidad que sea reconocida como un derecho ciudadano, tal como ocurre en los países desarrollados. Un país con un sistema político más participativo, representativo y cercano a las personas. Un país en que la atención de salud sea más oportuna y de mejor calidad. Un país con barrios más amables y más seguros. Un país en que tengamos relaciones laborales más justas. Un país que aproveche el talento y las capacidades de todos para aportar a su crecimiento y desarrollo. Un país en donde la solidaridad se viva todos los días. Un país orgulloso de los logros de sus artistas, emprendedores, científicos y deportistas. Un país generoso, que abra el camino para el crecimiento de sus niños y de sus jóvenes. Un país en que la diferencia se entienda como un valor y no como objeto de discriminación o abuso. En otras palabras: un país en que todos sus habitantes gocen de una vida plena, acorde con el nivel de crecimiento y madurez que ha alcanzado nuestra patria”.

¿Qué se ha hecho de lo prometido?, eran 100 días para hacer 50 medidas “urgentes” que partían con arreglar la “desigualdad” y terminaban hablando de “crecimiento”, haciendo un análisis objetivo, este gobierno ha incumplido de punta a cabo su propio programa y en más de 1.000 días ha mal concretado sólo algunas de las 50 medidas, que terminará este 2016 con un crecimiento de apenas un 1,5% y que para el 2017 no se ve mucho mejor.

Entonces, no hay que asombrarse de casos y personajes como Rafael Garay, Alberto Chang, Pablo Longueira, Natalia Compagnon, Alberto Arenas, ME-O, y de que estemos rodeados de empresas como SQM, Penta, CMPC, Caval, entre otras.

Sin duda que la mayor desigualdad que no sólo no ha mermado en estos 1018 días de Gobierno sino que se ha acrecentado, son las prerrogativas de los altos funcionarios, de los parlamentarios y de quienes tienen acceso al poder, para pasearse por el país, como por su casa, a pesar de cargar pesados prontuarios.

No se puede pedir que cambien las cosas y un mejor 2017, somos los ciudadanos los que tenemos que cambiar.

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