Gastronomía

Crítica de “El Cagliostro”: ¿Qué cambió si no cambio?

Por El Cagliostro.

Si deseamos cambiar algo debemos partir por nosotros. Si quiero vivir en un país limpio no puedo andar botando basura en la calle. Si quiero tener una juventud educada y responsable debo preocuparme como padre de entregar valores a mis hijos. Si quiero un país más amable no puedo andar insultando al resto en las calles o en las redes sociales. Antes de criticar al otro veamos la viga en el ojo propio.

Estábamos en Bordeux junto a un grupo de Chefs participando de la feria más importante del vino realizada en Francia. Cada día, los increíbles anfitriones galos nos agasajaban con sus mejores manjares, de cada uno de ellos aprendíamos respecto al tratamiento de los productos, sobre vinos europeos, sobre nuevas tecnologías de cocción, sobre conceptos innovadores y diseños de restaurantes, etc.

Uno de los restaurantes de VINEXPO era manejado y atendido por artistas del Cirque du Soleil. Ahí la experiencia de comer tomaba dimensiones desconocidas para nuestra mirada provinciana. Fue en ese lugar que nos encontramos con un chileno que años más tarde vendría revolucionar las tablas en Chile: Andrés Pérez.

Sin embargo, hoy vemos un sinnúmero de artículos en la prensa que hablan de la mala calidad de los servicios en general en un restaurant. Si comparamos la realidad de éstos frente al funcionamiento de las grandes tiendas, de la banca, o de la policía internacional nos podemos dar cuenta de cuanto nos falta por aprender.

La forma de mejorar no pasa sólo por los institutos o universidades. Gran parte de las falencias presentadas tienen su origen en lo que es hoy nuestra sociedad. Pasamos de ser una aldea, pobre por cierto, con gente transparente y más honesta, con rasgos bonachones a un grupo de personas que aseguran ser los “Jaguares de América”.

Son los medios de comunicación en parte los encargados de entregar cultura, conocimiento y diversión. Sin embargo, vemos día a día como están llenos de payasos, de gente ordinaria, mentirosa. Ellos son, en parte, los responsables de haber transformado a Chile y sus habitantes.

La ecuación para mejorar es simple: Si deseamos cambiar algo debemos partir por nosotros. Si quiero vivir en un país limpio no puedo andar botando basura en la calle. Si quiero tener una juventud educada y responsable debo preocuparme como padre de entregar valores a mis hijos. Si quiero un país más amable no puedo andar insultando al resto en las calles o en las redes sociales. Antes de criticar al otro veamos la viga en el ojo propio.

En Bordeaux estábamos en el restaurante del chef Therry. Era un lugar bucólico en la campiña sobre una loma verde. Abajo corría un riachuelo donde saltaban los peces y se veían otros castillos medievales en el horizonte. Este era el entorno mientras degustábamos un aperitivo en la terraza.

El chef nos anuncia que se retirará para preparar los platos y nos deja a su encargado de sala. Se trataba de un niño de unos 16 años vestido de smoking que le quedaba algo grande. En un perfecto español nos dijo: “señores desde este momento estoy a cargo de vuestra felicidad”. De ahí en adelante fue una muestra emocionante de conocimiento, técnica y respeto por lo que realizaba. Probamos platos con trufas, con foie grass y en cada uno de ellos, el joven contaba con los conocimientos cabales de los productos, además del maridaje adecuado.

Esa combinación entre juventud y nos conocimiento nos cautivo e intrigó. Cuando le preguntamos cómo lo había logrado a tan corta edad simplemente nos respondió “Señores soy un hombre de mucha suerte, crecí con la profesión, porque MI PADRE ERA GARZÓN”.

En Chile, estas profesiones u oficios son “mientras tanto” termina los estudios o encuentra una “pega” mejor remunerada o simplemente más reconocida socialmente.

“Mientras tanto”, los clientes estamos condenados a seguir esperando, a ser siendo invisibles cuando llegamos a un restaurant, que no le ofrezcan un vino a la acompañante y que nos presionen a dejar la propina en efectivo, pues si la incluimos en la tarjeta, muchas veces no se las entregan.

PORCA MISERIA.

  • Advertimos que el Cagliostro, el colaborador de La Tendencia, es un profesional real y destacado hombre en su disciplina. Cualquier similitud con el personaje de Vicente Huidobro es sólo coincidencia. Según la novela del poeta chileno, este personaje es  un “Hábil charlatan, médico y ocultista italiano (según se cree). Otras enciclopedias agregan que se hacía pasar por mago y pretendía fabricar oro, poseer recetas maravillosas para engrosar las perlas, los brillantes y otras piedras preciosas; también pretendía conocer el elixir de vida. En una ocasión afirmó seriamente que hacía más de tres mil cuatrocientos años que vivía sobre la tierra y que viviría otro tanto. El Cagliostro de creyó capaz de resucitar a los muertos”

Comments

comments

Etiquetas