Sociedad

Alto a la violencia contra la mujer

Año tras año el tema de la violencia contra la mujer es un tema recurrente en los noticieros y en lo cotidiano. Definitivamente es un asunto que se tiene que zanjar inmediatamente.

Pese a todos los esfuerzos que se realizan para conseguir una condición de igualdad de género, este tipo de desagradables abusos siguen ocurriendo. En Latinoamérica la lucha por conseguir esta consideración equitativa de la mujer (siendo que siempre, deberíamos haber sido considerados como iguales) ha tenido algunas trabas; producto de ello los crímenes se han recrudecido, pasando de la violencia (económica, psicológica y/o física) al femicidio.

En esta línea, resulta impactante el nivel de transgresión a la mujer que se sigue perpetrando en varias partes de Latinoamérica; por ejemplo, en estos días se ha informado sobre el caso de 200 niñas y mujeres que fueron liberadas de la explotación sexual en el barrio Bronx de Bogotá (Colombia) y la macabra violación grupal que sufrió una adolescente en Rio de Janeiro (Brasil).

Se deben realizar cambios culturales para detener la violencia contra la mujer

Adriana Quiñones, asesora regional para la eliminación de la violencia de ONU Mujeres Para América Latina y El Caribe, señaló a al portal DW: “A pesar de los grandes avances en materia de igualdad de género, estos delitos en Colombia y Brasil nos demuestran que, además de las políticas públicas, se debe generar un cambio cultural profundo”. Agregó que “Los femicidios y la violencia sexual no se investigan de manera adecuada. Hay muchos avances en México, en Argentina, Brasil y en Colombia para investigar la historia que precedió a esos crímenes, para entender la necesidad de las mujeres de que se las escuche, de que se haga un seguimiento y que haya registros administrativos”.

Por otra parte, Según informa Terra, la asesora de ONU Mujeres afirma que “Pensamos que el desafío se debe enfrentar desde la primera infancia, en la escuela, con una educación basada en la igualdad de género, entendiendo que la igualdad de género nos beneficia a todos: tanto a hombres como a mujeres”. En Chile, por ejemplo, hay políticas públicas que propician la participación del hombre en el parto y una paternidad extendida.  En ese sentido, agrega que “Los hombres que participan en las labores del hogar y de la crianza de sus hijos tienden a ser menos violentos”. Finalmente señala que “trabajamos para ampliar la participación política de las mujeres, en el sector público y privado, y para acabar con la pobreza y la impunidad. Todo eso permitirá que se logre cero tolerancia hacia la violencia de género”.

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